abril 21, 2011
El Maratón del Cuento, Quito una ciudad que lee, es sin duda el evento más importante de promoción lectora del país. En su 6ta. edición reunirá a reconocidos escritores de literatura infantil nacionales e internacionales, ilustradores, personalidades locales y alrededor de 50.000 niños, niñas, jóvenes, maestros, y padres de familia de la ciudad ...
Tags: cuento, encuentro, girandula, ibby, jovenes, literatura, maratonCuento, Literatura
enero 16, 2009
No era falta de atención a mi entorno, ni mucho menos, o tal vez algún día lo escuché y lo olvidé, pero cuando mi hijo me contó que la vecina había fallecido, recordé que se llamaba Jenny… Fuimos al duelo; acostumbro ir a la hora en que deambulan las almas buenas, para no sentirme abatida. ...
Cuento, No Categorizada
diciembre 17, 2006
Cáliz
Por David Chocair
“Tomad y bebed, todos de él…”
Estas palabras las recordaba un sultán mientras caminaba por los jardines de su palacio. Y mientras su fiel compañero le relataba una de sus hazañas amorosas, llegaron hasta una fuente en la cual decidieron refrescarse. El amigo del soberano había viajado mucho, y era conocedor de las costumbres de otros pueblos, por lo que decidió añadir al agua que bebían un poco de licor.
- No, yo no bebo, dijo el sultán, tú lo sabes.
- Está bien, pero beberé por los dos, dijo el amigo. E inmediatamente apuró su copa.
El sultán estaba meditando.
- ¿Te has fijado -preguntó- que los cristianos citan unas palabras de su profeta en las cuales él les ofrece su cáliz?
- Si, las he escuchado. Conozco su ritual.
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Cuento
diciembre 17, 2006
Lo que vio Marte
Por David Chocair
La última vez que Marte, a quien los griegos insistían en llamar Ares, había visto de cerca a los mortales, estos todavía no lograban caminar erguidos, y mucho menos podían hablar (don que los Dioses les concederían después a estas extrañas criaturas). Al retornar al Olimpo, Júpiter le comunicó que él, Marte, sería una deidad para los hombres, pero que sería el símbolo de la guerra. Cuando el nuevo Dios trató de protestar, ya que no era un destino muy apetecible, se enteró por boca de Júpiter que, dada la naturaleza de los humanos, la guerra sería una de las ocupaciones predilectas. Pero le consoló al decirle que no solo guerras conocerán estas criaturas, sino también el amor, de quien se haría cargo Venus.
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Cuento
diciembre 9, 2006
El suspiro de Quilago.
Obra para flauta y guitarra de David Chocair
Descripción de la obra musical
Aún suspira Quilago en medio de su leyenda, está fresco su recuerdo… Ella, la cacique de Cochasquí, se prepara para defenderse del ataque de Huayna-Capac. El poderío del imperio Inca no la amedrenta. Al mando de los cayambis, la joven mujer se enfrenta ante una fuerza que por 20 años ha intentado conquistar el norte del Reino de los Quitus. Su coraje ha permitido que gane una batalla, y ante esto se ha indignado al Inca. Él ha propuesto un armisticio, más ella no lo acepta. Sin embargo, deciden hablar. Cual una cita de amor, el Inca se prepara para realizar una nueva conquista, esta vez, el corazón de Quilago.
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Compositores, Cuento, Música
diciembre 9, 2006
Akhesa
Por David Chocair
Akhesa recordó que fue el rey de Biblos quien había traído aquellos frutos. Era una niña cuando, sentada a los pies de su padre Akenatón, escuchaba la historia de los mercaderes fenicios que se habían perdido por diez años en las profundidades del mar y, tras un milagro de Ishtar, habían regresado sanos y salvos. Su historia era fantástica: navegaron sin rumbo por un año y finalmente arribaron a una tierra con la cual jamás habían soñado. Tardó un mes en relatarles todo lo encontrado, y aún así, aseguraba que podría seguir contando todo lo visto en aquella tierra. Como presente para el faraón, el rey de Biblos le regaló máscaras de oro, así como esculturas en las cuales se entrelazaban serpientes y aves de vistoso plumaje…
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Cuento
diciembre 8, 2006
El Músico Fenicio
Por David Chocair
- ¡No veo nada!
La niña estaba parada de puntas sobre un montículo de arena que ella misma había formado a orillas del mar. Su madre sonreía.
- Fátima, no creo que puedas ver algo. ¿Por qué mejor no vas a jugar al mar?
Pero la pequeña no le hizo caso. Con su pala de plástico recogía arena y daba forma a una montaña, desde la cual, ella aseguraba, lograría divisar la costa de Beirut.
- Mira, si esta vez la hago más alta veré la ciudad, y… ¡a papá!
Era una tarde despejada en la playa de Barcelona. María, con una triste sonrisa, le dijo:
- Avísame si lo ves, ¿está bien?
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Cuento